Misión (no) imposible: cómo escoger protector solar

El sueño de muchos en verano es obtener un bronceado dorado y uniforme, sin pasar por las molestias de “quemarse como una gamba”. Son cuantiosos los efectos beneficiosos del sol, pero tomarlo en exceso resulta muy perjudicial, sobre todo si acabas con una insolación. Por eso, es necesario tomar precauciones, y la primera es escoger una buena crema de protección solar.

La mejor crema antiedad, tu protector solar

Siempre que vamos a estar bajo los rayos solares, debemos recordar que nuestra piel debe protegerse del efecto del sol. Cuanto más tiempo se permanezca bajo los rayos del sol, más protección se necesitará, sin embargo, el uso de fotoprotector es imprescindible tanto en verano como en invierno. No se debe salir a la calle sin protección solar que evite abrir la puerta al fotoenvejecimiento y a problemas de salud mucho más severos.

Las radiaciones solares que llegan a nuestra piel

Los rayos del sol, o rayos ultravioletas, se dividen en dos tipos: UVA y UVB. Los primeros son los que nos broncean por un corto tiempo y son peligrosos porque llegan a lo más profundo de la piel. Los segundos son menos fuertes, pero, al estar expuestos a ellos, pueden quemar nuestros tejidos.

Las cremas que contiene factor de protección solar (FPS) nos protege de los rayos UVB y de las quemaduras graves. Sin embargo, no protege del todo de los rayos UVA y, por lo tanto, no nos ayudan a prevenir por completo ante enfermedades de la piel y cáncer. Además, los rayos UVA son los que están asociados con los daños de la piel a largo plazo, como la aparición de arrugas o el fotoenvejecimiento.

Hoy en día, también podemos encontrarnos con las siglas IR-A. Este concepto se refiere a la protección ante los rayos infrarrojos que ocasionan lo que conocemos como estrés térmico que llega a nivel subcutáneo y que genera radicales libres y contribuyendo al envejecimiento cutáneo.

El FPS, la forma más común de elegir nuestro protector

Los dermatólogos aconsejan la utilización de cremas de protección solar que deberemos escoger teniendo en cuenta nuestro tipo de piel. Al elegir es importante hacerlo basándonos en el factor de protección solar o el FPS. No debemos elegir el mismo tipo de FPS en una persona adulta con la piel bronceada, que en el caso de niños menores.

Pero ¿qué es el FPS? El valor del factor de protección solar solo refiere a la protección que nos ofrece el producto frente a la radiación ultravioleta B (UVB). Esta radiación es la responsable de las quemaduras solares que recibe nuestra piel si no está protegida.

Para elegir una crema protectora adecuada, es recomendable leer la etiqueta del producto y evaluar el factor de protección, o FPS. Los protectores solares contienen fotoprotectores que se encargan de la defensa de la piel al filtrar las radiaciones ultravioletas. En función del número del factor de protección sabremos cuál es el grado de protección que ofrece para la piel: mientras más alto es el número, la protección será mayor.

¿Cuáles son los factores de protección correctos según nuestro tipo de piel?

  • Para pieles morenas y bronceadas se recomienda un protector solar con FPS15 (protección media).
  • En pieles claras, lo más indicado sería a partir de un FPS 30 (alta protección).
  • Si la piel es muy clara y con pecas, la protección deberá alcanzar un FPS50 o FPS50+ (protección muy alta).
  • En pieles blancas se requiere un factor de protección de 30 o más, dependiendo del tiempo de exposición.

Sin embargo, ¿qué indica exactamente el factor de protección de nuestra crema? El FPS nos indica el número de veces que el protector solar aumenta la capacidad de defensa natural de nuestra piel frente a la quemadura solar. Por ejemplo, una persona con una piel clara sin protección en su piel tarda 10 minutos en quemarse. Si esa persona utiliza el factor de protección FPS30, tardaría 300 minutos en quemarse (10×30).  Aunque lo más conveniente es aplicarse crema a menudo.

¿Cuál es el mejor formato para nuestro protector solar?

La protección de nuestra piel contra el sol no debe usarse únicamente en la época estival. En otras estaciones, aunque la exposición a la radiación solar sea menor, debe protegerse igualmente la piel. Por eso, lo mejor es elegir siempre una crema que cumpla con todos los criterios del cuidado. Y dentro de este criterio hay que incluir el tipo de textura o formato que mejor se adapte a nuestra dermis. Por eso, aparte de que el protector tenga filtros de amplio espectro contra las radiaciones, es muy importante la textura:

  • Para la piel grasa es mejor una protección en forma de gel, spray o mousse, con efecto mate.
  • En cuanto a la piel seca, por sus características, se deben elegir pomadas, ungüentos y cremas humectantes. Debe ser muy hidratante.
  • La piel mixta agradece protectores en gel o crema.
  • Si tenemos una piel normal, cualquiera de las presentaciones puede usarse.
  • En pieles sensibles, los ingredientes deben ser hipoalergénicos y calmantes. Es mejor elegir texturas ligeras tipo loción o bruma.
  • Al practicar deporte, es mejor que la textura sea de tacto seco, o un gel que se absorba rápidamente, y deberá resistir al agua y al sudor.

Los expertos sugieren elegir un protector solar que, además de tener un buen índice de protección solar, sea de amplio espectro. De esta manera puedes asegurarte de que te proteja tanto de los rayos UVA como de los UVB, e incluso de los rayos infrarrojos.

Consejos para aplicarte tu protector solar

No solo es importante elegir una buena crema solar, sino que también es importante seguir una serie de normas para estar a salvo del sol.

  • Aplica el protector solar en todo el cuerpo al menos 30 minutos antes de salir a la calle. La piel podrá absorberlo mejor y obtendrás mayor protección.
  • Para que el producto sea eficaz debe cubrir correctamente toda la piel.
  • Debes volver a aplicarte el protector cada dos horas, y cada vez que salgas del mar o de la piscina (una vez que te hayas secado).
  • Intenta exponerte la menor cantidad de tiempo al sol sin protección.
  • Utiliza sombrero y camisas frescas que cubran los brazos, y en lo posible, permanece bajo sombra.
  • Evita salir al mediodía, pues es el momento de mayor calor y en el que los rayos del sol inciden directamente sobre la piel. Lo ideal es que te mantengas bajo sombra, al menos hasta las 4 de la tarde.

 

Con estas indicaciones, seguro que, a partir de ahora, cuando tengas el envase de un protector solar en la mano, te mirarás con más «cariño» cuál es el más adecuado para ti. Seguro que encontrarás uno a tu medida.

Si te ha gustado este artículo, puede que también te interese cuidar tu cabello, te damos consejos para cuidarlo. Y recuerda, el verano es para desconectar, te contamos cómo conseguirlo de verdad en este artículo.

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