Todo sobre la avena

La avena es uno de los cereales más populares y consumidos en nuestra sociedad. Si nos remontamos a sus orígenes, ya se mencionaba desde la Edad de Bronce, y fue uno de los primeros cultivos realizados por el ser humano. Tradicionalmente se usaba para alimentar animales, pero se empezó a distribuir por las islas británicas, ya que su clima húmedo y fresco era un lugar muy adecuado para su cultivo, convirtiéndose, poco después, en un alimento de consumo básico en Inglaterra, Escocia e Irlanda. Hoy en día, por sus aclamadas propiedades, disponemos de una gran variedad de productos elaborados con este cereal.

¿Quieres conocer sus propiedades?

La avena, como hemos dicho, es un cereal y, de hecho, cuenta con una composición muy completa. Destaca por el aporte de hidratos de carbono complejos. Además de aportar vitaminas y minerales como el fósforo, magnesio, ácido fólico, potasio, hierro y zinc. Es el cereal, después del trigo, con mayor cantidad de proteínas y con fibra insoluble y fibra soluble. En la fibra soluble encontramos los betaglucanos, que ayudan a facilitar el tránsito intestinal, pudiendo contribuir a mejorar problemas de estreñimiento. Asimismo, contribuyen a reducir el colesterol al dificultar su absorción, así que se recomienda especialmente como complemento a personas con problemas cardiovasculares.

Entre sus nutrientes, también encontramos grasas, siendo la mayor parte insaturadas, las llamadas “grasas buenas”, así como omega-3.

También, actúa como prebiótico, ayudando a estimular las bacterias saludables del intestino.

¿Tiene gluten?

Es una de las cuestiones más ambiguas cuando se habla de este cereal. La avena es un cereal naturalmente libre de gluten, es decir, en su composición no tiene gluten. No obstante, no es tan sencillo. La avena contiene avenina, una prolamina (componente de las proteínas) que es similar a la composición de otros cereales como el trigo o el centeno (que contienen gluten), y, por tanto, nuestro cuerpo puede confundirse y reconocerla como tóxica en personas celiacas, desencadenando la misma reacción. Por tanto, aunque esto solo pasa a un grupo minoritario de este colectivo, es importante valorar su tolerancia.

Además, en muchos de los envases no lo especifica ya que en la misma planta han procesado otros cereales con gluten y, por tanto, podría haber contaminación cruzada. Es importante pues, que, si eres celiaco, busques aquellas opciones de avena donde se especifica que no contiene gluten.

¿Cómo introducir la avena en tus recetas?

La avena es un ingrediente muy versátil y fácil de introducir en nuestras recetas. ¿Quieres conocer algunas recetas muy fáciles y sanas y dulces? ¡Te presentamos 3!

‘Porridge’ de avena, frutas y especias

Empieza por cocer los copos de avena con leche o bebida vegetal. Mientras, puedes pelar un plátano y chafarlo con un tenedor. Lava, también, unos arándanos. Cuando tengas la avena lista, mézclala con el plátano y añade un toque de nuez moscada y un toque de canela. Termina poniendo los arándanos por encima. Si te gustan los frutos secos y las semillas puedes añadir unas nueces, avellanas, almendras picadas o semillas de sésamo, lino, pipas, etc.

Cheesecake con galletas de avena

¿Eres amante del cheesecake? ¡Te presentamos una versión más ligera! Elige un vaso de cristal y coloca unas cuantas Digestive Avena Zero desmigajadas (puedes ponerlas dentro de una bolsa hermética y pasarles un rodillo por encima) a modo de base. Luego, añade encima un poco de queso fresco batido. Para terminar, agrega encima del queso un poco de mermelada de arándanos. ¡Un resultado espectacular!

Crepes de avena

Primero mezcla 80ml de leche o bebida vegetal, 1 huevo y una cucharadita de edulcorante y bate bien con las varillas. Luego, añade 3 cucharadas soperas de harina de avena y vuelve a mezclar. Finalmente, engrasa con unas gotitas de aceite de oliva una sartén antiadherente y ve vertiendo la masa en la sartén poco a poco. Calienta a fuego medio y cuando sea posible, da la vuelta a la masa con la ayuda de una espátula. ¡LISTO! Puedes servirlo con fruta, o con pavo y queso si los prefieres salados, ¡las posibilidades son infinitas!

¿A que esperas para aprovechar todos los beneficios de este cereal?

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