Cada vez se habla más del gluten. Pero si la celiaquía ya genera bastante confusión, la sensibilidad al gluten no celíaca sigue siendo una gran desconocida para muchas personas.
Y ahí está el reto. Hay quien tiene molestias y no sabe a qué se deben; se preguntan si es celiaquía, o algún otro trastorno digestivo. Por eso, entender qué es la sensibilidad al gluten, qué señales pueden indicarla y cuándo tiene sentido consultar con un profesional nos ayudará a tomar decisiones con criterio.
¿Qué es la sensibilidad al gluten no celíaca?
La sensibilidad al gluten no celíaca no es una alergia, ni una intolerancia al uso, ni un grado “más suave” de celiaquía. Se define como “una entidad clínica caracterizada por la aparición de síntomas relacionados con la ingesta de gluten en sujetos en los que se ha descartado la enfermedad celíaca y la alergia al trigo”, según el Protocolo para el diagnóstico precoz de la enfermedad celíaca editado por el Ministerio de Sanidad en 2018.
Traducido, esto significa que hay que personas a las que el gluten les sienta mal, pero se ha descartado que sufran celiaquía y alergia al trigo con las pruebas necesarias. Por lo tanto, hablamos de personas que tienen síntomas al consumir gluten, pero en las que no se detecta daño intestinal ni los marcadores propios de la celiaquía.
Así, vemos que el diagnóstico es por descarte: de celiaquía, de alergia al trigo, y también se descartan otros trastornos digestivos.
Sensibilidad y celiaquía: por qué se confunden
No es raro que estos conceptos se mezclen. Ambos están relacionados con el gluten, pero no significan lo mismo.
La celiaquía es una enfermedad autoinmune, provocada por el consumo de gluten en personas con predisposición genética, que provoca daño intestinal y puede afectar a otros sistemas del cuerpo. Por eso, además de síntomas digestivos, pueden aparecer síntomas extra-intestinales, como dermatitis herpetiforme, cefaleas o artritis. Requiere una dieta estricta sin gluten de por vida.
La sensibilidad al gluten no celíaca provoca síntomas digestivos o extradigestivos pero apenas se aprecia daño en los tejidos del intestino, y tampoco se encuentran anticuerpos específicos en la sangre indicativos de celiaquía. No hay una predisposición genética, ni malabsorción de nutrientes, algo que sí ocurre en celiaquía.
Eso sí, los síntomas mejoran al retirar alimentos con gluten. A día de hoy, todavía se especula si realmente el gluten es el responsable, o bien lo es algún otro compuesto presente en el trigo, como los fructanos.
En la práctica, sin las pruebas correctas, no siempre sea fácil diferenciar entre una situación y otra sin la ayuda de un profesional. Si quieres entender mejor estas diferencias, puedes profundizar en este artículo del blog sobre dieta sin gluten.
Señales de sensibilidad al gluten no celíaca
Uno de los aspectos que más complica identificar la sensibilidad al gluten es que sus síntomas no siempre son evidentes.
Tal y como recogen tanto el Ministerio de Sanidad como la guía clínica de la European Society for the Study of Coeliac Disease, esta condición puede manifestarse con síntomas muy variados, no solo digestivos.
Síntomas digestivos
Son los más conocidos y los que suelen hacer saltar la alarma:
- hinchazón abdominal
- dolor o malestar tras las comidas
- gases
- cambios en el ritmo intestinal
Síntomas no digestivos
Aquí es donde muchas veces pasa desapercibida, porque no se relaciona directamente con la alimentación:
- cansancio o falta de energía
- dolor de cabeza
- dificultad para concentrarse
- molestias musculares o articulares
Cuándo deberías consultar con un profesional
Tener alguna molestia puntual no significa que haya un problema, pero hay situaciones en las que conviene prestar atención.
Por ejemplo, si los síntomas se repiten con frecuencia, si crees que el malestar se asocia a haber comido gluten, o si afecta a tu día a día.
En estos casos, lo más importante es no tomar decisiones por tu cuenta y consultar a un especialista en aparato digestivo. Te hará las preguntas y pruebas necesarias para el diagnóstico.
Algo importante a tener en cuenta es que eliminar el gluten sin diagnóstico puede entorpecer los resultados de las pruebas médicas, y llevar a conclusiones equivocadas. Por eso, si has reducido o eliminado el gluten de tu alimentación, debes comentárselo antes.
¿Y si finalmente necesitas una dieta sin gluten?
Si tras la valoración médica se confirma que necesitas eliminar el gluten, deberás hacerlo para encontrarte mejor.
La buena noticia es que hoy en día es mucho más fácil que antes. Existen muchas opciones y alternativas que permiten adaptar la alimentación sin complicarse. Y que están buenísimas, como nuestra gama de galletas sin gluten.
Trazas de gluten en sensibilidad al gluten no celíaca
A diferencia de la celiaquía, en la que deben evitarse incluso las trazas de gluten, en el caso de la sensibilidad al gluten no celíaca parece que podrían tolerarse pequeñas cantidades. Recordemos que las trazas son partículas muy pequeñas (hablamos de partes por millón).
Así, debe seguirse una dieta sin gluten, pero sabiendo que, si hay contacto cruzado con gluten, es posible que no haya consecuencias negativas.
Entender para cuidarse mejor
La sensibilidad al gluten no celíaca no siempre es fácil de identificar, y precisamente por eso es importante que, ante la duda, consultes con un profesional sanitario.
Si ves que presentas estos síntomas, y que las molestias han mejorado al retirar el gluten, te recomendamos que busques ayuda para conseguir un diagnóstico.











