Propiedades de las algas

Las algas llevan unos años siendo un alimento de moda. La popularización del sushi y la cocina japonesa hizo que casi todos nosotros probásemos las algas por primera vez: en los makis, dentro de la sopa de miso, o como ensalada. Actualmente las algas se pueden comprar en muchos supermercados, e incluso existen algas “de proximidad”. En Galicia, por ejemplo, hay iniciativas que han hecho resurgir el interés por las algas autóctonas del Atlántico, apostando por la recolección y la preparación de algas gallegas como alimento. ¿Sabes qué nutrientes aportan las algas? Repasamos sus propiedades, cómo consumirlas y algunas curiosidades sobre ellas. 

 

Propiedades de las algas 

Estas “verduras del mar” tienen un perfil nutricional muy particular, que las diferencia de otros alimentos. Actúan como esponjas, absorbiendo los nutrientes del medio en el que viven. ¿Qué nos aportan, y qué propiedades nutricionales tienen? 

  1. Bajas en calorías: la mayor parte de hidratos de carbono que tienen las algas no son asimilables para el cuerpo humano, ya que son en forma de fibra. Así, el valor energético de las algas es muy bajo. 
  2. Muy ricas en fibra: contienen tanto fibra soluble como insoluble, en una gran cantidad. La fibra, además de ser muy necesaria para el buen funcionamiento del sistema digestivo, nos aporta saciedad. 
  3. Contienen proteínas: y en una proporción interesante, aunque este punto tiene truco. Estas proteínas nos están directamente disponibles para que las absorbamos, ya que están unidas en estructuras que nos cuesta digerir (y absorber). Procesos como la fermentación o el cocinado pueden facilitar la absorción de este nutriente. 
  4. Alto contenido en yodo: las algas contienen grandes cantidades de yodo, un mineral imprescindible para la tiroides. En España, en algunas zonas era muy típico tener déficit de este mineral. Como necesitamos un aporte continuo, la recomendación es tomar sal yodada. Precisamente por la gran cantidad de yodo que contienen, muy superior a las necesidades diarias, desde la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición se recomienda evitar comer algas habitualmente. El motivo, que nuestro cuerpo no está adaptado ni sabe cómo gestionar tanta cantidad de este mineral, a diferencia de lo que puede pasar en otras poblaciones. También recomiendan que las personas con disfunciones tiroideas, población infantil y mujeres embarazadas o en proceso de lactancia eviten totalmente el consumo de algas. 
  5. Vitaminas, hierro y antioxidantes: además, contienen polifenoles, sustancias que tienen una función antioxidante. Lo que también tienen, y a veces lleva a error, es un análogo de la vitamina B12. Las personas que siguen dietas veganas y vegetarianas deben tomar un suplemento de esta vitamina, ya que sin consumir una cantidad suficiente de alimentos de origen animal no conseguimos obtener la dosis necesaria para el cuerpo. ¿Y por qué no comer algas? La realidad es que la B12 que contienen no es una forma válida para los humanos, no la podemos usar (de ahí que se llame “análogo”) y en realidad podría llegar a entorpecer la absorción de la forma activa de vitamina B12. Lo que sí contienen algunas algas en una cantidad interesante de hierro. 

¿Cuándo empezamos a consumir algas, y cuándo dejamos de hacerlo? 

La primera referencia sobre el uso de las algas es de hace 14.000 años. En unas excavaciones arqueológicas en el sur de Chile, se descubrieron morteros con restos de algas en su interior, es decir, alguien había triturado algas pardas y rojas, ya fuera para usarlas como alimento o como medicina. 

En España, el consumo de algas como alimento se remonta a 8.000 años atrás. ¿Cómo lo sabemos? El análisis de las dentaduras en algunas excavaciones arqueológicas han encontrado restos de algas en el sarro dental.  

A medida que las sociedades de cazadores-recolectores dejaron paso al nacimiento de la agricultura, recursos como las algas ya no fueron tan importantes. Una vez los humanos pudimos cultivar nuestra propia comida, la recolección de frutos, verduras y algas silvestres se redujo drásticamente, y las algas cayeron un poco en el olvido. En épocas más modernas, tanto en España como en toda Europa, en general las algas fueron consideradas como alimento para momentos de escasez, o bien como alimento para el ganado. 

Tipos de algas y cómo consumirlas 

Existen muchas variedades de algas. Habitualmente se venden secas y hay que rehidratarlas. Estas son las más habituales: 

  1. Kombu: se suele usar para cocer legumbres, o también tostada. También es un ingrediente típico de la sopa de miso, junto con la wakame. 
  2. Wakame: la protagonista de las ensaladas de algas japonesas. Una vez rehidratada, se suele condimentar con salsa de soja, vinagre de arroz, sésamo y otros ingredientes. 
  3. Nori: las láminas de alga nori se utilizan para hacer sushi, y no necesitan remojo. 
  4. Lechuga de mar: se puede comer en ensalada, al estilo de la wakame. 
  5. Dulse: de color rojo, contiene una buena cantidad de hierro. 

En cualquier caso, las algas deben consumirse como una pequeña guarnición o ingrediente que sume sabor y textura al plato, y no como ingrediente principal. Combinan especialmente bien con el pescado y otros alimentos de origen marino. 

5 usos de las algas que te sorprenderán 

Por último, te dejamos algunas curiosidades sobre las algas, ¡seguro que te sorprenden! 

  1. Las famosas “esferificaciones” que popularizó el chef Ferran Adrià no serían posible sin las algas. Para conseguir esta técnica, se requiere de un ingrediente, el alginato, que se extrae de las algas pardas, y tiene poder gelificante. 
  2. El agar-agar, un ingrediente imprescindible para hacer gelatinas veganas, no es propiamente una alga, contrariamente a lo que mucha gente piensa. Es una sustancia que se extrae de dos tipos de algas rojas, de las especies Gelidium y Gracilaria. Sin él, no se podrían hacer gelatinas 100% vegetales, ya que la gelatina clásica es básicamente colágeno de origen animal. 
  3. En Gales, hay una receta típica hecha con algas como ingrediente principal: laverbread. Forma parte del desayunó galés. Se trata de una pasta de un alga llamada laver, que se consume a veces con avena, frito y con panceta o almejas.  
  4. Algunas algas tienen el conocido “umami”, por su contenido en ácido glutámico. El sabor umami realza el sabor de otros sabores, de forma natural. 
  5. En la época victoriana, se usaban algunas algas para hacer vahos, ya que supuestamente los vapores que emanaban, en el que también había yodo, podían aliviar dolencias respiratorias. 

¿Eres fan de las algas? ¿Qué receta preparas con ellas? ¡Cuéntanoslo! 

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