Piensa cómo comes: la alimentación consciente

Y… de repente te encuentras enfrente de la puerta de la nevera y no sabes cómo has llegado… ¿Por qué tu cabeza te lleva directamente a la nevera cuando tus emociones se desbordan? En ese momento, abres la puerta del congelador y encuentras helado de chocolate y no puedes dejarlo allí. ¿Te sentirás culpable después de comer helado de chocolate? Hace 15 días que decidiste que era hora de cambiar tu estilo de vida, pero no has podido seguir tu planning ni dos semanas… Alguien te ha hablado de la alimentación consciente, pero te parece tan difícil seguir una dieta saludable que te rindes ante la comida.

Una de las razones por las que se fracasa al comenzar una dieta, o simplemente al seguir hábitos saludables, se debe a que no prestamos atención a las razones que nos llevan a comer descontroladamente. ¿Te suena que cuando las emociones te pueden, comes de forma compulsiva? Las emociones juegan un papel fundamental en nuestras elecciones alimentarias, y en el momento en que las hacemos. El mindful eating es una estrategia genial para aprender a comer con conciencia, sin que las emociones dirijan nuestros pasos hacia la nevera.

¿De dónde proviene el mindful eating?

En la mayoría de las ocasiones no prestamos atención a qué comemos, o cuándo lo hacemos. Solemos comer de 3 a 5 veces al día, pero muchas veces comemos únicamente porque es la hora de comer, sin prestar atención a lo que ingerimos. No nos centramos en lo que se está sintiendo, dejando a un lado problemas o preocupaciones. Pero… ¿Cómo podemos hacerlo si el día a día nos puede?

Una de las técnicas para que el estrés no nos arrastre es mantenerte en el presente, es ser plenamente conscientes del momento que estás viviendo. A esta técnica se la denomina Mindfulness y proviene del budismo. Hace referencia a tener la intención de estar atentos, de mantenernos en el presente, prestando atención al momento, sin rechazar o apegarse a la experiencia que estamos viviendo.

La alimentación consciente o el Mindful eating

La alimentación consciente, o mindful eating, es la técnica del mindfulness aplicada a la comida. Consiste en relacionarse de forma consciente y plena con la comida. Aprendemos a comer conectando con nuestras sensaciones y emociones, manteniendo una relación sana con la alimentación.

Practicar la alimentación consciente está recomendada para aquellas personas que están siempre pendientes de la báscula; personas que comen de manera automática, con estrés o ansiedad; o personas con problemas de regulación de peso o con patrones de alimentación desordenados. En estos casos la alimentación pasa a ser algo emocional, la gestión de las emociones no es la adecuada y el cerebro intenta compensarnos con algo placentero o reconfortante. Y sí, lo más rápido y fácil es la comida.

¿Practicas una alimentación consciente?

La alimentación es un acto voluntario y educable. Es decir, nosotros decidimos cuando comer, que alimentos necesitamos y cómo comerlos… y este proceso es fruto de un aprendizaje. Pero, esta enseñanza no solo debe cubrir qué nutrientes tienen que escogerse, sino que, también debemos entender la necesidad básica de la nutrición, es decir la obtención de energía.

No debemos comer únicamente porque es la hora del desayuno o de la cena, debemos nutrirnos para obtener la energía necesaria al realizar todas las funciones de nuestro cuerpo. Ese es el concepto para comprender el mindful eating, al comer debemos ser conscientes de nuestras necesidades reales. Dentro de esta conciencia total, también hay que ser conscientes de nuestra situación emocional para comprender por qué nos apetece un alimento determinado.

¿Controlo mis emociones?

Las emociones son necesarias para nuestra supervivencia, siempre que se sepan gestionar correctamente.  Al no escucharnos a nosotros mismos, no entendemos las señales que nos manda nuestro cuerpo y muchas veces permitimos que nuestras emociones se descontrolen. Cuando nuestro organismo llega a este momento final, normalmente nuestro cuerpo nos empuja hacia una parada obligatoria por cansancio, o bien, nos empuja a la comida para llenarnos otra vez de energía.

Si en ese momento te sorprendes comiendo en exceso, o cosas insaludables, es probable que estés comiendo debido a tus emociones ¿Qué te empuja a ello? Ese es el momento de analizar por qué estás comiendo.

El mindful eating permite mejorar nuestra relación con la comida gracias a comer con atención. Realizando una alimentación consciente puedes comprender las sensaciones que se producen durante la comida. El comer conscientemente permite dedicarnos tiempo a nosotros, a lo que estamos haciendo, sin juzgar, sin clasificar, sin pensar en nada más que en escucharnos.

Beneficios de la alimentación consciente

Si aprendemos a comer de manera consciente, atentos, sentiremos los beneficios no únicamente emocionales sino también fisiológicos, ya que aprenderemos a controlar el hambre y la saciedad. La práctica del mindful eating conlleva mantener la consciencia durante el acto de comer. Al alimentarnos nos observamos y reflexionamos si de verdad necesitamos comerlo. No se trata de prohibirnos determinados alimentos, sino de comprender la razón que nos lleva a comerlos.

La alimentación consciente nos ayuda a reconocer y tomar conciencia de las señales físicas del hambre para poder responder ante este estímulo. Además, nos permite identificar las causas y emociones que generan el comportamiento automático de “abrir la nevera” ante el hambre emocional. Nos observamos y reflexionamos sobre lo que hacemos, ya que, si estamos distraídos o abstraídos… podemos estar comiendo más de lo que necesitamos.

Experimentar qué es comer con atención plena nos permite participar más de la experiencia sensorial, reduciendo la ansiedad y así recuperar el placer de comer. El objetivo es aprender a comer para vivir y no vivir para comer.

Comiendo de forma sosegada mejoramos, además, nuestras digestiones. Si no comemos deprisa nos daremos el tiempo necesario de masticar para comenzar correctamente el proceso de la digestión. Practicar el mindful eating requiere tiempo para instaurarlo como un hábito más, pero el beneficio será automático.

 

Pasos para practicar mindful eating

Como cualquier tipo de ejercicio de meditación, el mindful eating debe entrenarse para integrarlo en nuestro estilo de vida. Veamos cómo podemos “ejercitarnos”:

  1. Cuando se acerque la hora de comer, nos exploraremos y nos preguntaremos ¿siento un hambre real? Es importante saber si comemos por emociones o por hambre real. Si nos dejamos llevar por las emociones probablemente deseemos comer “caprichos”, ya que este tipo de hambre suele pedir alimentos pocos saludables.
  2. Intenta comer sentado, sin distracciones. Céntrate en tu plato y silencia los demás pensamientos o emociones.
  3. Observaremos nuestro plato, los alimentos que contiene, su presentación, sus colores, su olor, sus formas… lo analizaremos y valoraremos. Comer no es solo masticar, implicamos todos los sentidos.
  4. Comeremos un trozo y lo masticaremos despacio. Pondremos atención a sus sabores, y para conseguirlo dejaremos los cubiertos a un lado para extraer el sabor de ese bocado y dedicarnos un tiempo.
  5. Come de todo, debes prestar atención a los nutrientes que tu cuerpo necesita. No te juzgues
  6. Come con tranquilidad. Sobre todo, no te juzgues, cambiar un hábito no es algo que sucede de la noche a la mañana, debes tener paciencia.

 

La alimentación consciente no es algo que se consiga en unos días. Con tiempo y con ganas alcanzarás la meta que te lleve a una alimentación mucho más saludable, y consciente. Dejar atrás el piloto automático no es sencillo, pero conseguirlo es poder acabar con las malas conductas relacionadas con la comida. ¿Te apuntas?

 

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