La importancia de dormir la siesta 😴 | Galletas Gullón

La importancia de dormir la siesta

Todos los días, entre la 1 y las 3 de la tarde, los españoles hacemos una pausa en nuestras actividades para dormir la siesta. De hecho, la costumbre de cerrar la mayoría de los negocios en el territorio nacional más o menos dentro de ese horario tiene que ver con ello.

Es una tradición en muchas familias ir a dormir la siesta entre veinte minutos y dos horas después del almuerzo.

¿Eres de los que piensan que dormir al mediodía es una pérdida de tiempo? Pues deberías pensarlo dos veces, ya que la evidencia indica que se trata de un hábito beneficioso. De eso hablaremos en este artículo. También te enseñaremos cuál es el origen y te daremos algunos consejos para aprovecharla al máximo.

Los antecedentes

Aunque lo consideres orgullo nacional para ti, hay que decir que no surgió en España, sino en Italia.

Al igual que los españoles, los habitantes del antiguo imperio romano acostumbraban a ir a la cama después de comer, pero ellos lo hacían a las doce del mediodía.

Como los romanos contaban las horas del día a partir de la salida del sol (aproximadamente a las seis de la mañana), tanto a esta hora del día como al sueño correspondiente, se le conocía como sexta. Pues de ahí viene el término, que de hecho conserva una fonología similar al original.

Desde entonces, muchos pueblos del sur de Europa, Hispanoamérica, África del Norte y Oriente Medio la han adoptado casi como parte de su cultura.

Beneficios de dormir la siesta

Desconectarte un rato todas las tardes tiene sus ventajas, como veremos a continuación:

 

Aumenta la imaginación

Las personas que se apartan un momento para cerrar los ojos tras haber comido tienden a ser más creativas y a encontrar soluciones ingeniosas para problemas complejos. Así lo demostró un estudio realizado por la Universidad de California, en San Diego.

Reduce el estrés

Cuando se está bajo una gran carga emocional debido a las muchas responsabilidades que tenemos, el solo pensar en hacer la siguiente tarea de la lista nos llena estrés. ¿Qué puede minimizar esa sensación? Dormir la siesta.

Ya verás que al despertar te sentirás más tranquilo, relajado y listo para continuar con la rutina. Sí, unos minutos de descanso podrían ser todo lo que necesitas para reducir la tensión y mitigar el estrés.

Cuida el corazón

No descansar lo suficiente constituye uno de los principales factores de riesgo de padecer problemas cardiovasculares, hipertensión e ictus.

Afortunadamente, si duermes una siesta de cuarenta y cinco minutos reducirás considerablemente estas amenazas para tu salud, ya que contribuye a normalizar tu presión arterial.

Ayuda a la conexión neuronal

Tras la comida del mediodía, es normal sentir algo de somnolencia. De acuerdo con una investigación publicada en la reconocida revista Neuron, esto se debe a que las neuronas que nos mantienen despiertos se “desconectan” y acaban produciendo la orexina, proteína responsable del sueño y de la vigilia. Pues bien, la siesta vuelve a conectar dichas neuronas.

Restaura nuestro sistema inmune

Cuando duermes muy pocas horas, aunque sea por una noche, impacta directamente en nuestro sistema endocrino y en el sistema inmunitario a nivel hormona.

Si debido a tus muchas ocupaciones o el insomnio no pudiste descansar tanto como hubieras querido la noche anterior, te tenemos buenas noticias. El sueño del mediodía actúa como un potente restaurador que devuelve a la normalidad nuestros marcadores inmunológicos y neuroendocrinos. Así lo revela un artículo de la revista Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism.

Nos pone más alegres y positivos

Si duermes entre 45 u 90 minutos, entrarás en la fase de sueño REM, cuando se produce el descanso más pleno posible. Al levantarte, estarás de mejor humor y con una actitud más positiva. En resumen, es sueño vespertino te ayudará a disfrutar más del resto del día.

Consejos para disfrutar de una siesta reparadora

Si quieres gozar de todos los beneficios que te ofrece este hábito, presta atención a las siguientes recomendaciones.

¿Dónde?

Busca un lugar cómodo, tranquilo, con muy poco ruido y luz, y con temperatura agradable. Si padeces de reflujo gástrico u otros trastornos digestivos, es mejor sentarte en un sillón, ya que los síntomas se agudizan cuando el cuerpo está en posición horizontal, sobre todo después de la comida.

¿Cuándo?

Múltiples estudios revelan que el momento de mayor somnolencia tras la comida oscila entre la 1 y las 5 de la tarde. Asimismo, los ritmos circadianos sufren de descenso entre las 3 y las 5. Por lo tanto, es muy recomendable descansar entre los horarios antes mencionados. Ahora bien, si padeces insomnio durante las noches, te sugerimos dormir en un horario lo más alejado posible de la hora del descanso nocturno.

¿Cuánto tiempo?

A partir de 15 minutos, se comienzan a sentir los efectos positivos del sueño. Pero cuanto más dure, más rejuvenecido te sentirás. Por otro lado, si en tus planes está quedarte despierto hasta más tarde de lo normal, lo ideal es que tomes una siesta de aproximadamente una hora y media.

En conclusión, descansar por la tarde debe ser parte de tu vida cotidiana. Recuerda que está de por medio tu bienestar físico y emocional. Si deseas saber más sobre el tema, te invitamos a leer este artículo.

 

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