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Empieza el año con nuevos propósitos saludables

Ya hemos hecho balance de este año que dejamos atrás y, ahora, toca plantear nuevos propósitos para este año que entra. Para este año te proponemos una serie de pequeños cambios saludables que, a medida que apliques, harán que el balance final de estos meses que vienen sea ¡inmejorable! ¡Vamos allá!

¿Por qué es importante ponerse propósitos?

Establecer un propósito, meta u objetivo nos permite concentrar nuestra fuerza y esfuerzo para lograrlos, superando así cualquier obstáculo que pueda encontrarse en el camino. Esto nos hace sentir bien ya que no sólo la consecución de estos objetivos es motivo de felicidad, sino que, durante el camino, la superación de obstáculos nos aporta beneficios psicológicos mejorando nuestra autoestima, nuestra confianza, nuestro aprendizaje

Esto implica esfuerzo, dedicación y constancia. Y en algunos casos debemos establecer prioridades a la hora de ir superando esos obstáculos, y asumir riesgos para llegar a nuestra meta.

En sí, tener propósitos es tener un objetivo en la vida más allá del estado de comodidad y bienestar que se puede tener.

¿Quieres tener nuevos propósitos a conseguir? Te presentamos 7 propósitos saludables para este nuevo año 2019. ¡Y acaba el año con una salud de 10!

7 propósitos saludables

Controla tu peso

Es importante que tu peso se mantenga estable. Si logras mantener un peso estable no tendrás que someterte a dietas estrictas y perder tu paciencia y autoestima. Para ello, basta con cuidar de lo que comes, cada día. Puedes permitirte algún capricho una o dos veces por semana, pero el secreto es comer bien diariamente. Puedes utilizar el método del plato o la pirámide de la alimentación saludable para saber la proporción de alimentos que debes ingerir. No se trata de comer de manera insípida: puedes hacer uso de muchísimas recetas saludables muy sabrosas. ¡Innovar en la cocina con platos saludables te facilitará mantenerte en tu peso!

Controla tu estrés

El estrés es causa cada día más de enfermedades crónicas psicológicas. Un cierto nivel de estrés tolerable nos ayuda mantenernos alerta y responder de manera rápida a la situación. Pero un estrés elevado y de manera continua nos pone contra las cuerdas. Evitar este estrés es evitar males mayores. Y sí, sabemos que el estrés en algunas ocasiones no lo podemos evitar, pero sí podemos minimizar sus efectos. En primer lugar, valora si la situación en la que estás de verdad merece esa presión sobre ti. A veces nos ponemos más presión encima de la que podemos soportar, y esto nos estresa.

Si lo que nos estresa es nuestro trabajo, porque no nos gusta o porque nos exigen demasiado, dialoga. A veces damos por hecho que no podemos hacer nada más que aguantar, y en realidad la falta de comunicación puede ser lo que nos esté mermando. Explica tu situación a tus compañeros y superiores, quizás entre todos encontráis la manera de organizar todo para llevarlo mejor.

Haz ejercicio de manera regular

Porque estamos diseñados para eso: para movernos. Después de estar todo el día sentados, o haciendo unos movimientos rutinarios, necesitamos darle al cuerpo una razón más para quemar energía y crear músculo. Los músculos actúan como faja: protegen los huesos y órganos y mantienen el cuerpo erguido y fuerte, de manera que mantenerse en forma disminuye los dolores asociados a la inactividad.

Sé solidario

También se trata de un hábito saludable, sobre todo porque además de ayudar a los demás, tu te recargas de felicidad. Y para ser solidario no es necesario hacer grandes gestas. Pequeños actos pueden ayudar a los demás y para ti no suponer nada. Desde donar alimentos, hasta donar sangre, pasando por una infinidad de acciones que puedes hacer y que te harán sentir bien. No olvides que lo haces por los demás, y te lo recordamos porque te hará sonreír pensar que, gracias a ti, alguien está sonriendo también.

Bebe agua

Estamos compuestos por agua en una alta proporción. ¿Qué nos puede hacer pensar que no debemos beber la cantidad que se nos recomienda? Las razones por las que normalmente no se consumen las cantidades que se nos aconsejan son que “el agua es insípida” o que “no tengo sed”. Pues en el caso que te encuentres entre las personas a las que no les gusta el agua, una manera de ingerirla es en forma de infusiones, ¡y las hay de muchos sabores!

Si eres de los que no tiene sed, lamentamos comunicarte que no hay que esperar a tener sed para beber: si llegamos a ese punto, nuestro cuerpo nos está diciendo que está deshidratado. Así que no hay que esperar a tener sed para beber: hay que ir bebiendo pequeños sorbos a lo largo del día. ¡Y notarás la diferencia cuando lo hagas!

Tiempo para ti

O cuidarse desde dentro… pero desde la calma mental. Dedicarse tiempo a uno mismo es una garantía de salud y calma mental que ayuda a evitar ese estrés que hemos comentado antes y nos permite conocernos y querernos más. Dedicarse tiempo además es dejar que nos cuiden, si es posible. Ponernos en manos de otras personas para que nos gratifiquen, nos sintamos queridos, mimados, únicos… Lo que realmente somos.

Cumple un sueño

Este año no puedes acabarlo sin cumplir algún sueño que tengas. ¿Cuál es tu mayor sueño? Pues ve a por ello. Apunta lo que necesitas para cumplirlo y disponte a obtenerlo. ¡Porque te lo mereces! No hace falta decir que cumplirlo te llenará tanto que te sentirás libre y con energía de afrontar lo que quieras. Cuando lo hagas, ¡ves pensando en el siguiente!

Ya ves, propósitos hay muchos, esta es una lista de propósitos saludables que puedes empezar a aplicar para que este año nuevo 2019 puedas disfrutarlo ¡a tope de salud!

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