Propósitos realistas

5 propósitos realistas para 2018

Llega el año nuevo y es el momento de plantearse buenos propósitos, la motivación al inicio de año es muy alta y nos ponemos metas ambiciosas. Pensamos que todo va a ser mejor a partir de enero, pero al cabo de unos meses dejamos la nueva vida y volvemos a nuestros viejos hábitos. ¿Qué ha pasado? Probablemente, nos hemos propuesto retos demasiado complejos que resultan difíciles para empezar.

Te planteamos cinco propósitos realistas y sencillos, que té ayudaran a tener un buen estado de salud. Sabemos que adoptar varios hábitos a la vez es difícil, tómatelo con calma y ve haciendo pequeños cambios en tu día a día. ¡Cuando existen ganas todo es posible!

5 propósitos realistas

Descansar y comerme el mundo

Nuestra sociedad piensa que más es mejor y nos pasamos el día corriendo, haciendo muchas tareas. Olvidamos que el descanso diario es vital para mantener el cuerpo y la mente activados, durante toda la jornada.  Cuando no dormimos suficiente experimentamos sensaciones de irritabilidad, cansancio, dificultades para concentrarnos y a veces, hasta nos sentimos un poco deprimidos. Dormir y descansar la cantidad de horas adecuadas y tomarnos las cosas con calma es un propósito sencillo. También fundamental para mejorar tu capacidad para concentrarte en el trabajo, mejorar tu estado de ánimo y el rendimiento en tus actividades diarias.

Beber más agua

Si lo que te ocurre es que no te acuerdas de beber porque no tienes sensación de sed. Algo que puedes hacer es beber un vaso de agua antes, durante o después de cada comida. Así como tomar alguna infusión (sin azúcares añadidos, eso sí) para merendar o para la media mañana. También funciona llevar siempre contigo un botellín pequeño de agua. ¡Recuerda que todo suma!

Comer dos raciones de hortalizas y verduras al día como mínimo

Añadir dos raciones de hortalizas y verduras al día nos ayudará a cuidarnos gracias al aporte de vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes. Si no tienes costumbre de tomar verduras en la comida y en la cena, comienza por incluir una ración en una de las dos comidas principales. Cuando consigas tomar dos raciones, supera tu propio reto y haz que una de estas raciones sea de verduras crudas y la otra de verduras cocinadas.

Para comer más verdura cruda de forma apetecible, puedes prepararte zumos por la mañana, bocatas vegetales, ensaladas que no sean solo de lechuga y que incluyan quinoa, arroz integral, nueces… y tostadas con, por ejemplo, aguacate o queso fresco y tomate por encima. Tomar más verduras cocinada no quiere decir que cada día tomes las típicas judías hervidas. Puedes hacerte un wok de hortalizas, chips de verduras al horno, a la parrilla. Cuando no tengas tiempo, ponlas al microondas a trocitos 5 o 6 minutos y, a disfrutar.

Desayunar todos los días

Los nuevos estilos de vida y la sensación de falta de tiempo han afectado al hábito del desayuno. El desayuno nos sirve para iniciar la jornada laboral con energía. Pero si nos vamos de casa sin comer, rendiremos menos en el trabajo. Ya que tendremos la glucosa baja y nos sentiremos cansados. Por suerte, no existe el almuerzo ideal. Además es importante variar los desayunos para no caer en la monotonía y poder disfrutar de esta comida. Si no sueles desayunar plantéate como objetivo levantarte unos 15 minutos antes y comienza por escoger uno o dos alimentos de estos grupos: cereales, fruta, frutos secos, aceite de oliva, lácteos y alimentos proteicos, (si eres amante del dulce puedes añadir de vez en cuando miel, sirope o mermelada para darte un extra de energía). Cuando ya hayas cogido este hábito, ve añadiendo alimentos de los diferentes grupos, hasta que tu desayuno se componga de 4 alimentos de los grupos anteriores.

Hacer ejercicio

Es un propósito muy escogido para el año nuevo, pero es primordial que tu motivación dure para que lo sigas haciendo durante todo el año. Escoge una actividad que te guste como bailar, correr, andar o ir en bicicleta…. Una vez escojas lo que te interese, empieza poco a poco, ¡no quieras hacer un maratón el primer día!. Si no estás acostumbrado a realizar ejercicio de forma regular, comienza haciendo unos 20 minutos y ve aumentado a medida que veas que tu cuerpo te lo permite.

¡Recuerda que con un poco de esfuerzo todo es posible, da pequeños pasos para conseguir grandes cambios!

¡Con tu humilde acción, el desperdicio puede evitarse, aportando así un gran beneficio para el planeta!

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